En 2025, Chile envió al exterior USD 2.271 millones en remesas — bastante más que los USD 466 millones que recibió del resto del mundo en 2024, la última cifra de ese tipo disponible al momento de escribir esto. Es un patrón poco común en la región: mientras países como Colombia o México reciben remesas de su diáspora en el extranjero, Chile se convirtió en emisor neto, impulsado por cerca de 1,92 millones de residentes extranjeros que envían parte de sus ingresos a sus países de origen.

Según el reporte 2025 de Chainalysis sobre adopción cripto en América Latina, una fracción de ese volumen cripto corresponde, cada vez más, a remesas.
Un país que envía más de lo que recibe
El monto enviado desde Chile venía cayendo desde 2021, pero en 2025 retomó el crecimiento después de tres años de baja. Según análisis basados en cifras del Banco Central citados por La Tercera y Nuevo Poder, el destino más importante es Colombia, con USD 786 millones en 2024 — todavía por debajo del máximo de USD 850 millones registrado en 2021. Le siguen Perú (USD 459 millones), Argentina (USD 130 millones) y Haití (USD 126 millones).
El motivo detrás del repunte probablemente no es solo que haya más migrantes. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación de la población extranjera fue de 6,6% en el trimestre diciembre 2025–febrero 2026, frente al 8,3% nacional en ese mismo período. Eso no prueba por sí solo que la comunidad migrante tenga más capacidad de ahorro, pero es consistente con la idea de que buena parte de esa población ya lleva tiempo asentada en Chile con empleo formal, más que con una ola reciente de nuevas llegadas.
El caso que no aparece en las cifras oficiales
Hay un dato que llama la atención en esas cifras: Venezuela no figura entre los principales destinos, a pesar de que la comunidad venezolana es, por lejos, la más numerosa en Chile.
La explicación más probable no es que los venezolanos en Chile no envíen dinero a su país — es que el Banco Central construye sus estadísticas a partir de las operaciones de empresas de giro formal, y ese canal es especialmente poco práctico para llegar a Venezuela dados sus controles cambiarios. Pero conviene ser honestos sobre los límites de esta explicación: no existe, hasta donde sabemos, un estudio que mida específicamente cuánto dinero circula desde Chile hacia Venezuela por canales informales o cripto. Es una hipótesis razonable dado el patrón regional, no un hecho comprobado con datos de Chile.
Este patrón no es exclusivo de Chile. En Venezuela, la combinación de inflación alta y controles cambiarios ya empujó a una de las adopciones de criptomonedas más altas de la región: según Chainalysis, el país movilizó unos USD 44.600 millones en volumen cripto durante los doce meses hasta junio de 2025, ubicándose cuarto en el ranking regional. Ese dato es específico de Venezuela; no tenemos, en cambio, una cifra confirmada de qué porcentaje de ese volumen corresponde puntualmente a stablecoins ni cuánto de eso se origina en Chile — la relación regional entre inflación, controles cambiarios y adopción cripto está bien documentada, pero eso no equivale a probar cuánto de ese comportamiento se replica específicamente entre la diáspora venezolana en Chile.
Cómo funciona enviar por cripto, paso a paso
El mecanismo tiene el mismo esqueleto sin importar el país de destino, pero conviene verlo paso por paso — hay dos o tres detalles donde la gente comete errores costosos por apurarse.
- Las dos partes necesitan una cuenta verificada en un exchange. Quien envía, en uno que opere en Chile; quien recibe, en uno de su propio país o en un mercado P2P local. El proceso de abrir cuenta y verificar identidad lo cubrimos en detalle en nuestra guía sobre cómo comprar bitcoin en Chile.
- Quien envía compra USDT con pesos chilenos, usando el método de pago que la plataforma acepte.
- Quien recibe comparte su dirección de billetera — y acá está el primer punto donde vale la pena ir despacio: hay que confirmar en qué red va a recibir (TRC-20 es la más común en la región, pero no la única). Enviar por una red distinta a la que el receptor espera es uno de los errores más comunes y, en la mayoría de los casos, irreversible.
- Quien envía transfiere el USDT a esa dirección, eligiendo la misma red confirmada en el paso anterior. Para montos grandes, muchos usuarios primero mandan una transferencia de prueba chica antes de mover el total — un hábito simple que evita perder todo por un error de dirección o de red.
- Quien recibe confirma que el USDT llegó a su billetera o cuenta de exchange. La confirmación suele tomar pocos minutos, aunque el tiempo exacto depende de la red y su congestión en ese momento.
- Quien recibe vende el USDT por su moneda local, ya sea directamente en el exchange o en el mercado P2P, y retira el dinero a su cuenta bancaria o billetera digital.
El costo no está concentrado en un solo paso, sino repartido en varios: la comisión de red del paso 4, la tarifa de retiro que cobre el exchange, y el spread de comprar (paso 2) y vender (paso 6) el USDT en cada punta. Nada de esto es necesariamente caro, pero tampoco es gratis de punta a punta.
- Comisión de red baja frente a una transferencia internacional tradicional
- No depende de horarios bancarios ni de días hábiles
- Puede ser la única vía práctica para destinos con controles cambiarios fuertes
- Ambas partes necesitan saber usar un exchange
- Un error de red o dirección suele ser irreversible
- El spread de compra y venta puede igualar o superar el ahorro en la comisión
Lo que cuestan las alternativas tradicionales
Las cifras que siguen son rangos de referencia general de la industria, no cotizaciones específicas para los corredores Chile–Colombia, Chile–Perú u otros destinos particulares — los precios reales varían según el origen, el destino, el método de pago y la forma en que la otra persona retira el dinero, así que conviene comparar con una simulación real antes de enviar un monto importante.
La comisión visible de una remesadora tradicional es solo parte del costo — el margen que aplican al tipo de cambio suele ser la parte más cara y menos visible. Western Union, por ejemplo, reconoce en su propia documentación que ese margen puede llegar hasta un 6% como máximo fuera de la zona euro, aunque la cifra real en un envío puntual puede ser menor. Los bancos tradicionales suelen ser todavía más caros, con comisiones fijas que rondan entre USD 15 y 45 más un margen cambiario adicional.
Las plataformas digitales especializadas como Wise o Remitly generalmente resultan más baratas que la banca tradicional. Para alguien que ya sabe operar con cripto, USDT puede competir con esas opciones — pero para alguien que envía por primera vez y no tiene experiencia previa, el tiempo de aprendizaje puede pesar más que el ahorro en un envío puntual. La decisión tiene más sentido para envíos frecuentes, donde ese aprendizaje inicial se paga solo con el tiempo.
Fuentes
- La Tercera — remesas enviadas desde Chile retoman alzas en 2025
- Nuevo Poder — remesas desde Chile al exterior en 2025
- Ex-Ante — remesas enviadas por migrantes desde Chile en 2024
- Instituto Nacional de Estadísticas (INE) — desocupación de la población extranjera, trimestre dic. 2025–feb. 2026
- Chainalysis — 2025 Geography of Cryptocurrency Report: adopción en América Latina
- Wise — tarifas de giros internacionales con Western Union