Colombia movió cerca de USD 44.200 millones en criptomonedas durante el período analizado por el reporte 2025 de Chainalysis sobre adopción en América Latina, ubicándose entre los cinco mercados más grandes de la región. Buena parte de ese volumen no pasa por bitcoin, sino por stablecoins como USDT — tokens diseñados para valer, en teoría, siempre un dólar.
Para muchos colombianos, comprar dólares siempre ha sido una forma de proteger una parte de sus ahorros. El problema es que conseguir dólares físicos, guardarlos de forma segura o abrir una cuenta bancaria en Estados Unidos no siempre resulta práctico. Las stablecoins aparecieron en ese espacio: permiten mantener valor vinculado al dólar desde una aplicación, sin billetes bajo el colchón ni una cuenta fuera del país.

Por qué no es lo mismo que comprar bitcoin
Bitcoin y USDT se compran dentro del mismo exchange, pero cumplen funciones distintas.
El precio de bitcoin se mueve según oferta y demanda — puede subir con fuerza o perder una parte importante de su valor en cuestión de días. Quien lo compra normalmente acepta esa volatilidad porque espera una valorización a largo plazo. USDT hace lo contrario: si comprás 500 USDT, la expectativa no es que se conviertan en 1.000 por una subida del mercado, sino que sigan representando aproximadamente 500 dólares mientras los mantengas.
Esa estabilidad relativa es lo que hace que las stablecoins se usen para guardar fondos temporalmente, enviar dinero entre países o cobrar trabajos internacionales — funcionan más como herramienta de movimiento y conservación de valor que como apuesta a un aumento de precio. También hay una diferencia estructural importante: bitcoin no depende de una empresa que respalde cada unidad, mientras que Tether y Circle administran reservas propias para respaldar USDT y USDC respectivamente. Ese respaldo puede hacer que el precio sea menos volátil, pero introduce un riesgo que bitcoin no tiene: depender de que el emisor cumpla lo que promete.
Por qué las stablecoins resultan útiles en Colombia
El primer punto a favor es el acceso: comprar dólares físicos implica ir a una casa de cambio, comparar precios y encontrar cómo guardar los billetes con seguridad; abrir una cuenta bancaria en dólares fuera de Colombia puede requerir residencia o un depósito inicial. Comprar USDT, en cambio, suele requerir solo una cuenta verificada en un exchange, pesos colombianos y un método de pago aceptado como PSE o transferencia bancaria — el proceso completo lo cubrimos en nuestra guía sobre cómo comprar bitcoin en Colombia, ya que los pasos básicos son similares sin importar si eligís bitcoin o una stablecoin.
Un diseñador en Medellín que factura para una empresa extranjera, o una familia que recibe dinero desde el exterior, puede aceptar USDT sin esperar una transferencia bancaria internacional — el dinero llega en minutos y queda en dólares digitales hasta que haga falta convertirlo a pesos, algo que ya cubrimos con más detalle en nuestra guía sobre remesas en cripto hacia Colombia. Y a diferencia de una transferencia bancaria, mover una stablecoin no depende del horario de una sucursal ni de que un banco intermediario procese la operación en día hábil — aunque eso no significa que cada movimiento sea automáticamente barato: la comisión depende de la red elegida y de los costos de comprar o vender el activo.
Qué pasa cuando cambia el precio del dólar
Ahorrar en USDT no protege el valor de tus fondos medido en dólares; lo que hace es cambiar tu exposición de pesos colombianos a una unidad que intenta seguir al dólar. Si el dólar sube frente al peso, el valor de tus USDT expresado en pesos normalmente también sube. Si baja, ocurre lo contrario — y el peso colombiano no se mueve en una sola dirección, aunque a veces se hable de él como si lo hiciera.
El ejemplo real de los últimos dos años lo muestra bien: según la Tasa Representativa del Mercado (TRM) que publica el Banco de la República, el peso se devaluó 15,36% durante 2024, con la TRM pasando de $3.822 a $4.409. Alguien que tenía USDT durante ese año vio crecer el valor de esos dólares digitales medido en pesos. Pero en 2025 pasó lo contrario: el peso se revalorizó 14,79%, cerrando el año en $3.757 — y quien mantuvo la misma posición en USDT vio ese valor en pesos retroceder casi lo mismo que había ganado el año anterior. No perdió USDT: seguía teniendo la misma cantidad de tokens. Lo que cambió fue cuántos pesos representaban.
Por eso decir que USDT "protege los ahorros" necesita contexto. Puede reducir la exposición a una caída del peso, pero también puede producir una pérdida en pesos cuando la moneda colombiana se fortalece — no existe una cobertura que funcione en una sola dirección. Vale la pena aclarar además que el precio de USDT en un exchange o en P2P no tiene que coincidir exactamente con la TRM oficial: la demanda local, el método de pago y la liquidez disponible pueden generar una prima o un descuento frente a esa referencia.
USDT, USDC y las diferencias que importan
USDT domina buena parte del uso cotidiano en América Latina porque está disponible en muchos exchanges y suele tener oferta amplia en mercados P2P. USDC persigue el mismo objetivo de paridad con el dólar, pero tiene un emisor, una estructura de reservas y una presencia comercial distintas.
Para un usuario común en Colombia, la diferencia más visible suele ser la disponibilidad — en varios exchanges locales es más fácil encontrar compradores y vendedores de USDT que de USDC, lo que puede traducirse en mejores precios y menos tiempo de espera. Pero elegir solo por popularidad sería incompleto. Antes de guardar una cantidad importante, vale la pena revisar qué empresa emite la stablecoin, qué activos respaldan sus reservas, con qué frecuencia publica información financiera, en qué redes está disponible, y qué pasaría si esa empresa bloqueara una dirección o suspendiera los canjes temporalmente. Ninguna stablecoin debería tratarse como un billete digital sin intermediarios — detrás hay una empresa, reservas, bancos custodios y decisiones regulatorias.
Los riesgos de ahorrar en stablecoins
Perder la paridad es el riesgo más citado, aunque no el único. Aunque USDT y USDC buscan valer un dólar, su precio puede separarse temporalmente de ese nivel por dudas sobre las reservas, problemas bancarios o falta de liquidez en momentos de estrés del mercado. La mayoría de las desviaciones históricas de las stablecoins grandes han sido temporales, pero eso no garantiza que siempre vuelvan a un dólar.
Después está el emisor: quien mantiene una stablecoin depende de que la empresa detrás administre correctamente las reservas y responda a solicitudes de reembolso — no es lo mismo que tener dólares en una cuenta bancaria a tu nombre. Y después está dónde la guardás. Dejar los fondos dentro de un exchange te hace depender de la seguridad y solvencia de esa plataforma, que puede sufrir un ataque, congelar retiros o limitar una cuenta; ya cubrimos las diferencias prácticas entre algunas de las plataformas más usadas en Colombia en nuestra comparación de exchanges, aunque ninguna elimina por completo el riesgo de custodia. Pasar los fondos a una billetera propia evita depender del exchange, pero traslada toda la responsabilidad a vos — si perdés la frase de recuperación o enviás por la red equivocada, normalmente no hay nadie que pueda revertir el error.
Fuera de estos tres, hay dos errores prácticos que se repiten seguido. Uno es caer en ofertas de rendimiento "garantizado" en USDT — la estabilidad del token hace que la oferta parezca segura, pero el riesgo real suele estar en quién recibe tus fondos, no en la stablecoin misma. El otro es mirar solo la comisión de red: una transferencia puede costar centavos, pero comprar USDT, retirarlo del exchange y venderlo de nuevo puede sumar varios costos separados. Lo que importa al final es cuántos pesos recibís después de todo el proceso, no cuánto cuesta mover el token en sí.
Cuándo puede tener sentido y cuándo no
Mantener una parte de los ahorros en stablecoins puede ser útil si cobrás en dólares, recibís remesas con frecuencia, pagás servicios fuera de Colombia, o querés dividir tus ahorros entre pesos y dólares digitales en lugar de depender de una sola moneda. Tiene menos sentido para alguien que no sabe usar un exchange, necesita disponer de todo su dinero en pesos de forma inmediata, o no podría absorber la pérdida de una parte del capital si algo sale mal — en esos casos, una cuenta de ahorros o un producto financiero regulado suele ofrecer una experiencia más simple y protecciones que una stablecoin no tiene.
Tampoco tiene sentido comprar USDT esperando que suba de precio como bitcoin: si mantiene correctamente su paridad, 1.000 USDT van a seguir siendo aproximadamente 1.000 dólares, sin crecimiento automático. Algunas plataformas ofrecen rendimientos por depositar stablecoins, pero ese rendimiento no nace de la paridad con el dólar — viene de préstamos u operaciones financieras de la plataforma, y cuanto mayor la rentabilidad prometida, más vale entender quién usa ese dinero y qué pasa si no puede devolverlo.
Fuentes
- Chainalysis — 2025 Geography of Cryptocurrency Report: adopción en América Latina
- Banco de la República — Tasa Representativa del Mercado (TRM)
- Tether — información pública sobre reservas y tokens USDT en circulación
- Circle — información sobre reservas y transparencia de USDC